Para Sephora Grey, de 28 años, la necesidad no se limita al alquiler, la comida y los servicios públicos. Se trata de comodidad.Grey trabaja unas 70 horas semanales como abogada en Washington, D.C., y casi todas las noches llega a casa sobre las 9 p.m. y encuentra la cena lista en su refrigerador. Depende de un servicio de entrega de comidas y de comer fuera, lo que le cuesta 800 dólares al mes, porque le ahorra entre seis y ocho horas semanales, tiempo que puede dedicar a facturar horas extra en el trabajo o a descansar.Lo que para algunos puede parecer un lujo, para ella es esencial, y cada vez más, para muchos de su generación. «Cuando pienso en lo que es una necesidad para mí, son muchas cosas… que me facilitan mucho la vida», dice Grey.La comida no es el único gasto que Grey hace por comodidad. Considera esencial su membresía del gimnasio Solidcore, que cuesta 500 dólares al mes. Se deshizo de su coche el año pasado, pues dice que no es necesario en una ciudad como Washington D. C., y en su lugar gasta 400 dólares al mes en aplicaciones de transporte compartido como Uber y Lyft. Aunque ella misma se encarga del mantenimiento de su apartamento, contrata a un servicio de limpieza profesional cada dos semanas, con un coste de 400 dólares al mes. Los pequeños placeres cotidianos, como el café y el chai, le cuestan unos 150 dólares al mes.

Para Grey, este gasto no se trata de un capricho, sino de recuperar tiempo. Las horas que de otro modo dedicaría a hacer la compra, cocinar o preparar la comida, a menudo las dedica a trabajar.Con un salario que ronda las seis cifras, Grey considera estos gastos como funcionales más que extravagantes: una forma de afrontar el ritmo y la presión de su trabajo. «Lo que antes era un lujo para mí, ahora se ha convertido en una necesidad porque me permite mantenerme sana, cuerda, productiva y en pleno funcionamiento», afirma.

LA TENDENCIA GENERALLa mentalidad de Grey refleja un cambio generacional más amplio. Más de la mitad de la Generación Z y los millennials consideran que gastar en sus pasatiempos e intereses es una necesidad, no un lujo, según 

un estudio reciente realizado por Harris Poll para la firma de finanzas personales Intuit Credit Karma. Poco más de la mitad de los millennials y el 45% de la Generación Z prefieren reducir sus ahorros a largo plazo antes que renunciar a ciertas experiencias de estilo de vida, como salir a comer, viajar o ir al gimnasio.Georgia Lord, directora de planificación financiera en Corbett Road Wealth Management, afirma que los jóvenes gastan intencionalmente en cosas que contribuyen a su felicidad. La pregunta que plantea es: «¿Este gasto te ayuda a construir algo o simplemente adormece algo?». Lord señala que esta distinción es importante, ya que «el consumo excesivo a veces se disfraza de autocuidado». Recomienda utilizar la regla presupuestaria 50/30/20: 50% de los ingresos para necesidades, 30% para deseos y 20% para ahorros.

CONCLUSIONES CLAVE

Ahora, algunas cosas que antes se consideraban lujos incluyen necesidades básicas. La Generación Z y los millennials están ampliando la definición de lo esencial más allá de la vivienda y la alimentación para incluir aspectos que favorecen la salud mental, el tiempo y la calidad de vida.

Primero, consolida tu base financiera. Gastar en cosas como café, membresías de gimnasio, terapia o cenas con amigos no es automáticamente un derroche, afirma Lord. Si tu base financiera está asegurada, gastar en placer y bienestar puede ser saludable.

Las pequeñas compras no siempre son el verdadero problema. Un café diario no suele ser lo que frena el progreso financiero. «Un café con leche de 7 dólares no es necesariamente el problema», afirma Lord. Sin embargo, los gastos imprevistos pueden acumularse con el tiempo, especialmente las suscripciones o las compras impulsivas.