• De acuerdo con el Estudio ¡Ay, ay, ay, AI!, 66% de las organizaciones participantes sigue en pruebas aisladas o pilotos estructurados
• Solo 34.1% declara tener IA integrada o escalada en sus procesos y formas de trabajo

Ciudad de México, 16 de julio de 2026 – México se encuentra frente a una ventana estratégica para convertir la inteligencia artificial (IA) generativa en una nueva fuente de productividad, crecimiento económico y competitividad empresarial. Sin embargo, el país enfrenta una brecha estructural, que lo ubica en el lugar 45 global en preparación de IA, con rezagos relevantes en infraestructura, investigación, ecosistema privado y marcos regulatorios.

Así lo revela el Estudio ¡Ay, ay, ay, AI! elaborado por Accenture, Empresas Globales e IPADE Business School a partir de entrevistas profundas con CEOs y consejeros de alta dirección, una encuesta a ejecutivos C-level de 44 organizaciones multiindustria (nacionales y multinacionales con operaciones en México) que representan en conjunto alrededor de 3.3% del PIB nacional; y el contraste con estudios globales de referencia.  
El documento muestra que la discusión empresarial ya no se centra en si la IA será relevante, sino en la velocidad con que las organizaciones podrán integrarla a su operación, a sus modelos de decisión y a su agenda de crecimiento.  
La oportunidad económica en juego es considerable ya que se estima que, si México adopta una trayectoria centrada en las personas, la IA generativa podría transformar 42% de las horas de trabajo del país y aportar hasta US$305 mil millones al PIB hacia 2038, de acuerdo con estimaciones  de Accenture Research.  
“México se encuentra en una fase decisiva de adopción de IA como un imperativo estratégico, el desarrollo de este potencial dependerá de que las empresas y el país avancen hacia una adopción estructurada, acompañada por capacidades organizacionales, tecnológicas, regulatorias y de talento.” expuso Rafael Ramírez de Alba, profesor y director del área de Entorno Económico de IPADE Business School.

El estudio identifica fortalezas relativas en el entorno operativo empresarial, pero también debilidades en investigación, infraestructura digital, ecosistema comercial y políticas públicas. En ese sentido, el país aún no consolida los habilitadores necesarios para una adopción homogénea y acelerada.   
Por su parte, Guillermo Bernal, director general de Empresas Globales, señaló que la inteligencia artificial se está convirtiendo en un factor determinante para la competitividad de las empresas y del país. «Contar con una radiografía de esta naturaleza permite entender en qué etapa se encuentran las organizaciones, identificar los principales retos para escalar esta tecnología y generar una conversación informada entre empresas, academia y especialistas sobre cómo traducir este potencial en mayor productividad, innovación y crecimiento».

Esta brecha se refleja dentro de las organizaciones consultadas. 66% percibe que todavía está en pruebas aisladas o pilotos estructurados, mientras solo 34.1% declara tener IA integrada o escalada en sus procesos y formas de trabajo. Además, 43.2% continúa diseñando o afinando su estrategia de IA, y apenas 13.8% ha logrado integrar esta tecnología al core de su negocio.

«Los datos confirman que México ha dejado atrás la etapa de exploración inicial, siendo el siguiente paso y el reto central para la mayoría de las organizaciones; convertir la IA en una capacidad empresarial gobernada, escalable y generadora de valor sostenido. Las empresas que logren cerrar esa brecha no solo ganarán en eficiencia: redefinirán su posición competitiva en un mercado que ya no distingue entre líderes digitales y líderes de negocio», señaló Armando Díaz, Managing Director de la industria de Productos de Consumo, Retail y Travel para LATAM y responsable de las iniciativas de IA en Accenture México.

El documento plantea que el cuello de botella ya no es el acceso a la tecnología, sino la capacidad de escalarla con disciplina; ya que las empresas que solo acumulen pilotos corren el riesgo de dispersar recursos, duplicar esfuerzos y no capturar valor económico.  
El reto humano también es representativo ya que, para 2038, 42% de las horas laborales del país tienen el potencial de ser transformadas por inteligencia artificial generativa para las organizaciones que se dediquen a rediseñar funciones, fortalecer capacidades, elevar la alfabetización digital y construir modelos de colaboración entre personas y sistemas inteligentes.  
La adopción de IA también enfrenta un reto de gobierno corporativo porque solo 36.4% de las organizaciones participantes cuenta con un marco formal de gobernanza de IA definido y aplicado, mientras 52.3% lo tiene aún en desarrollo. Esta brecha se refleja en la confianza: 68.2% reporta niveles bajos o medios para utilizar IA en decisiones empresariales importantes.

La preparación de los consejos de administración también representa un desafío, debido a que penas 18% de las organizaciones considera que su consejo entiende suficientemente los riesgos asociados con esta tecnología.

Además, el estudio señala que la adopción efectiva requiere traducir la IA al contexto cultural y operativo de cada organización, sin embargo, hoy solo 31% de las organizaciones consultadas cuenta con programas formales de capacitación en IA, y apenas 16% ha rediseñado roles o procesos a partir de esta tecnología.

El estudio concluye que México aún está a tiempo de convertir esta transición tecnológica en una ventaja acumulativa a la siguiente ola de agentes, automatización y rediseño de procesos. Para lograrlo, las empresas deberán pasar de pilotos aislados a plataformas, estándares y capacidades corporativas y preparar a sus equipos para una organización cada vez más agéntica.

Lograr que la inteligencia artificial generativa se convierta en uno de los mayores motores de productividad para México hacia 2038, depende de la capacidad de las organizaciones para decidir en qué escalar, cómo gobernarlo, cómo medirlo y cómo rediseñar el trabajo alrededor de una nueva frontera de competitividad.