La OMS estima que 1.1 mil millones de personas de entre 12 y 35 años están en riesgo de desarrollar pérdida auditiva por la exposición frecuente a sonidos recreativos de alta intensidad.El 31% de los jóvenes entre 18 y 24 años nunca se ha hecho una prueba auditiva: MED-EL 

Ciudad de México, agosto de 2026.– La pérdida auditiva ya no es una condición que aparezca únicamente con el paso de los años. Cada vez es más frecuente que adolescentes y adultos jóvenes presenten alteraciones en su capacidad para escuchar como consecuencia de la exposición constante a sonidos de alta intensidad, una situación que suele pasar inadvertida hasta que comienza a afectar la comunicación, el aprendizaje y la vida cotidiana. 
Conciertos, festivales, videojuegos, salas de cine y el uso prolongado de auriculares forman parte de la rutina de millones de personas. Aunque estas actividades se asocian con el entretenimiento, también representan una fuente importante de exposición al ruido extremo. MED-EL, líder en soluciones médicas auditivas, señala que mientras una conversación cotidiana alcanza alrededor de los 60 decibeles (dB), un concierto puede llegar hasta los 140 dB, y escuchar música por encima de los 85 dB durante periodos prolongados incrementa el riesgo de afectar las células del oído interno.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 1.1 mil millones de personas de entre 12 y 35 años están en riesgo de desarrollar pérdida auditiva por la exposición frecuente y prolongada a sonidos recreativos intensos, una condición que tiene repercusiones en la salud física y mental, el desempeño académico, las relaciones sociales y las oportunidades laborales.
Pese a este escenario, las revisiones para detectar alteraciones en la capacidad de escuchar todavía no forman parte de los hábitos de cuidado de la población joven. Un estudio realizado por MED-EL revela que el 31% de las personas entre 18 y 24 años nunca se ha realizado una prueba de audición, por lo que muchas alteraciones permanecen sin detectarse hasta que empiezan a interferir con actividades tan cotidianas como mantener una conversación o seguir una clase.
Uno de los principales motivos es que las primeras manifestaciones suelen minimizarse. Después de un concierto o de varias horas utilizando auriculares es común experimentar zumbidos, sensación de oído tapado o una disminución temporal de la capacidad para escuchar. Aunque estas molestias desaparezcan al cabo de unas horas, no deben considerarse normales, ya que suelen ser señales tempranas de daño en el oído.
En México, este panorama también representa un reto para la salud pública. De acuerdo con el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), los trastornos auditivos pueden repercutir en el desarrollo personal, familiar y social de quienes los presentan, lo que evidencia la importancia de identificar cualquier alteración desde sus primeras señales.
Los profesionales de la salud recomiendan acudir con un especialista cuando se presentan síntomas como:
Zumbido en uno o ambos oídos (tinnitus).Pedir con frecuencia que repitan palabras o conversaciones.Disminución temporal de la audición tras la exposición a sonidos intensos.Sensación persistente de oído tapado.Hipersensibilidad a determinados sonidos.Dolor de cabeza.Náuseas.Dificultad para seguir conversaciones en el salón de clases, reuniones o lugares concurridos.Secreción o sangrado en el oído.
Además de la exposición extrema al ruido, enfermedades como la meningitis, las otitis crónicas o la acumulación persistente de líquido en el oído durante la infancia y la adolescencia pueden afectar la capacidad para escuchar. La atención médica oportuna favorece su identificación y tratamiento, contribuyendo al cuidado de la salud auditiva.
«Es un error pensar que todas las pérdidas de la audición son iguales o que necesariamente implican dejar de escuchar por completo. Cada paciente presenta una condición distinta y, por ello, el primer paso siempre debe ser un diagnóstico oportuno y preciso que permita determinar el tratamiento más adecuado. Actualmente existen soluciones avanzadas, como los implantes cocleares de origen austriaco, que pueden restaurar la capacidad de oír en personas candidatas a este procedimiento. Gracias a este tipo de tecnología, la audición es el único sentido cuya función puede recuperarse«, señala (VOCERO).
La hipoacusia es una disminución parcial o total de la capacidad para percibir sonidos y tiene distintos orígenes, tipos y grados de severidad. De acuerdo con la zona del sistema auditivo afectada, se clasifica en conductiva, neurosensorial o mixta. El desarrollo de la tecnología ha ampliado las alternativas disponibles para atender estas condiciones, desde auxiliares auditivos y sistemas de conducción ósea implantables y no implantables hasta implantes de oído medio e implantes cocleares, entre otras soluciones, cuya indicación depende de las características y necesidades de cada paciente.
Ante señales como cambios en la capacidad para escuchar, dificultad para seguir conversaciones o la necesidad de aumentar constantemente el volumen de los dispositivos, una valoración especializada resulta clave para cuidar la salud auditiva y preservar las oportunidades de comunicación, aprendizaje y participación a lo largo de la vida.