El pico de demanda de una temporalidad de ofertas no es el punto cúspide del reto logístico; las devoluciones también son un desafío relevante que atender.

CIUDAD DE MÉXICO. XX de agosto de 2026.- La recién concluida edición de Hot Fashion 2026 volvió a concentrar durante pocos días una de las categorías más dinámicas del comercio electrónico mexicano. Sin embargo, para retailers y operadores logísticos, el final de las promociones no necesariamente representa el cierre de la operación: después de surtir los pedidos comienza otra etapa marcada por cambios, devoluciones y mercancía que necesita regresar rápidamente al inventario.

La expectativa previa a la campaña ya anticipaba una alta actividad comercial. De acuerdo con la AMVO , 89% de quienes conocían la campaña declaraba una alta probabilidad de compra, mientras que 65% contemplaba gastar entre mil y 5 mil 999 pesos y otro 22% más de 6 mil pesos.

Para Ilan Epelbaum, director general de Mail Boxes Etc. México, estas campañas plantean un desafío particular porque la intensidad comercial ocurre dentro de una ventana limitada, pero la logística necesaria para sostenerla se extiende antes y después.

“ En moda, el pico comercial y el pico logístico no necesariamente terminan al mismo tiempo. Primero se debe preparar inventario y absorber una demanda concentrada; después hay que resolver cambios, devoluciones y productos que necesitan regresar al inventario. Pensar únicamente en los paquetes que salen significa ver solo la mitad de la operación”, explica Epelbaum.

La preparación, de hecho, empieza antes de que aparezca el primer descuento. AMVO encontró que 54% de los consumidores interesados en este evento, ​ comenzaría a explorar ofertas entre una y tres semanas antes y únicamente 19% esperaría hasta el día de inicio.

Para la logística, esa anticipación tiene una consecuencia: una campaña comercial de corta duración necesita varias semanas de preparación. Antes de activar las promociones, los comercios tuvieron que definir cuánto producto distribuir, dónde posicionarlo, qué capacidad destinar al surtido y qué inventario estará disponible para venta digital, recolección o piso físico.

A esto se suma una de las particularidades más importantes de esta categoría: En México, el 22% de los compradores digitales realizó el año pasado alguna devolución y 14% efectuó algún cambio; “Moda” tuvo la mayor incidencia de devoluciones, con 28% , muy por encima de otras como refacciones y autopartes, con 12%, y juguetes, con 9%.

El dato modifica la manera en que debe dimensionarse esta campaña. Epelbaum indica que la capacidad logística no puede calcularse únicamente pensando en los productos que abandonarán el almacén durante los días de promociones. También debe existir capacidad para recibir aquellos que vuelven, inspeccionarlos, clasificarlos y determinar cuáles pueden reincorporarse al inventario.

“La logística inversa no debería comenzar a planearse cuando aparece la primera solicitud de devolución. En una categoría como moda debe formar parte del diseño operativo de la campaña. Si sabemos que habrá mercancía que regresará, necesitamos definir desde antes cómo será recibida, evaluada y reincorporada”, señala Epelbaum.

El tiempo se vuelve especialmente relevante porque un artículo devuelto sigue representando inventario físico, pero puede permanecer temporalmente fuera de la oferta comercial. Mientras se transporta, inspecciona o reacondiciona, no puede venderse nuevamente; y en moda, donde las promociones, temporadas y disponibilidad de determinadas tallas cambian rápidamente, mantener producto inmovilizado puede reducir su oportunidad comercial.

Por ello, Epelbaum considera necesario administrar dos flujos en paralelo: uno de salida, concentrado durante el pico de pedidos, y otro inverso, que puede prolongarse después de que las promociones hayan terminado. Esto exige visibilidad total del inventario, procesos claros de inspección, coordinación entre canales y capacidad para diferenciar rápidamente qué artículos pueden volver a comercializarse y cuáles requieren otro tratamiento.

El Hot Fashion puede concentrar el momento de compra en unos cuantos días. Para la logística de moda, sin embargo, la operación comienza semanas antes y puede continuar después de que desaparece el último descuento. Entre ambos extremos, la diferencia ya no está únicamente en vender más, sino en cumplir cada pedido con precisión y ser capaz de cerrar el ciclo si es que una mercancía emprende el camino de regreso.