Vivir en una comunidad rural cercana a una ciudad no necesariamente significa tener mejores condiciones de salud. Una investigación publicada en la revista Health & Place encontró que algunos de los entornos rurales más próximos a zonas urbanas y más integrados a mercados comerciales presentan las mayores medianas de mortalidad por diabetes mellitus tipo 2. El estudio, titulado Understanding rural food environments and malnutrition-related mortality disparities: A typological approach from Mexico, fue realizado por Aldo Daniel Jiménez-Ortega, J. Mauricio Galeana-Pizaña, Daniela Figueroa, Gustavo M. Cruz-Bello y Juan Manuel Núñez.

El Dr. Juan Manuel Núñez, coautor de la investigación, pertenece al Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad (Centrus) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. En el trabajo también participaron especialistas del Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial (CentroGeo), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

No existe un solo México rural

Uno de los principales aportes de la investigación fue desarrollar una nueva clasificación de los entornos alimentarios rurales en México.

Los especialistas analizaron factores como el destino de la producción agrícola, la diversidad de cultivos, la distancia respecto de centros urbanos y la presencia de supermercados, minimercados y tiendas de conveniencia. A partir de estos elementos identificaron nueve tipos distintos de entornos alimentarios rurales.

La clasificación abarca desde municipios remotos cuya producción está orientada principalmente al autoconsumo hasta zonas periurbanas altamente conectadas con mercados comerciales.

El estudio parte de una idea central: las zonas rurales mexicanas no son homogéneas. Las posibilidades de producir, comprar y consumir alimentos cambian dependiendo de la ubicación, la infraestructura comercial y la relación que cada territorio mantiene con las ciudades.

Mayor mortalidad por diabetes cerca de las ciudades

Al comparar estas nueve categorías con las causas de muerte registradas en México durante 2022, los investigadores encontraron diferencias significativas en las siete enfermedades relacionadas con la nutrición analizadas.

Los resultados muestran que los entornos rurales comerciales situados cerca de centros urbanos registraron las mayores medianas de mortalidad por diabetes tipo 2.

En particular, dos de las categorías caracterizadas por su proximidad a las ciudades y su integración comercial presentaron medianas de 0.79 y 0.75 muertes por cada mil habitantes, mientras que algunos de los entornos rurales más aislados registraron valores de entre 0.45 y 0.51.

La investigación advierte que esta relación no significa que la cercanía con una ciudad cause por sí misma diabetes, sino que permite observar cómo la transformación de los entornos alimentarios puede estar relacionada con diferentes patrones de mortalidad.

La transformación de la alimentación rural

Los autores señalan que la creciente presencia de supermercados, tiendas de conveniencia y alimentos procesados y ultraprocesados está modificando los patrones de consumo incluso en comunidades rurales.

Los municipios rurales cercanos a ciudades siguen obteniendo buena parte de sus alimentos en tiendas tradicionales y mercados locales; sin embargo, el estudio apunta que estas zonas también han registrado un rápido crecimiento en las compras realizadas en establecimientos de conveniencia.

Este proceso forma parte de lo que los especialistas identifican como una transición nutricional, en la que enfermedades tradicionalmente asociadas con contextos urbanos, como obesidad y diabetes, adquieren cada vez mayor relevancia en las zonas rurales.

Mientras las zonas cercanas a ciudades mostraron mayores niveles de mortalidad por diabetes, los entornos rurales remotos presentaron mayores tasas de mortalidad por enfermedades isquémicas del corazón, una diferencia que los investigadores relacionan, entre otros factores, con desigualdades estructurales en el acceso a servicios de salud.

La investigación analizó los municipios no urbanos del país y encontró que aproximadamente dos terceras partes destinan principalmente su producción agrícola a la venta, mientras que 33% la orienta en mayor medida al autoconsumo.

Asimismo, 53% de los municipios presenta una alta diversidad de cultivos y sólo 18% se encuentra, en promedio, a más de 60 minutos de un centro urbano, lo que muestra la creciente conexión entre amplias regiones rurales y las dinámicas de las ciudades.

Para los autores, estos resultados muestran que las políticas públicas de alimentación y salud no deberían tratar a todo el México rural como una sola realidad.

El estudio concluye que las estrategias para combatir enfermedades relacionadas con la nutrición deben considerar las características específicas de cada territorio: su producción agrícola, diversidad de alimentos, distancia respecto de las ciudades y grado de integración con los mercados modernos.

De esta manera, la investigación en la que participa el académico IBERO Juan Manuel Núñez plantea una nueva forma de observar la relación entre territorio, alimentación y salud: estar más cerca de una ciudad puede ampliar el acceso a ciertos mercados y servicios, pero también puede modificar la oferta alimentaria y exponer a las poblaciones rurales a nuevos riesgos asociados con enfermedades como la diabetes tipo 2.