La admiración de Erling Haaland por los tacos abrió una conversación que va más allá de la simpatía por México. Detrás de una tortilla, una proteína y vegetales existe una combinación alimentaria cuyo valor nutricional tiene respaldo científico, explican especialistas de la Universidad Iberoamericana.

La figura del delantero noruego Erling Haaland no sólo domina las conversaciones por sus goles en el Mundial 2026. En los últimos días también se volvió tendencia entre la afición mexicana después de que diversos medios retomaran una confesión hecha por el atacante del Manchester City: los tacos están entre sus comidas favoritas y los considera una opción saludable.

En un video de su rutina diaria, Haaland aparece preparando unos tacos con tortilla, proteína, vegetales frescos y limón, una combinación que él mismo describe como «comida de primera y saludable». La declaración desató una ola de comentarios en redes sociales, en los que miles de mexicanos lo «adoptaron» como uno de los suyos.

Pero más allá de la anécdota futbolística, la ciencia de la alimentación parece darle parcialmente la razón al goleador noruego.

Especialistas de la Universidad Iberoamericana explican que muchos tacos tradicionales mexicanos poseen una característica poco conocida: la combinación adecuada de sus ingredientes puede generar alimentos con un valor nutricional superior al de cada componente por separado.

De acuerdo con el análisis de la Dra. Diana Leyva Daniel y el Dr. Fidel Villalobos Castillejo, docentes de Ingeniería de Alimentos de la Universidad Iberoamericana, la cocina mexicana tradicional construyó durante siglos combinaciones alimentarias altamente eficientes desde el punto de vista nutricional.

La ciencia detrás del taco

Los expertos explican que uno de los mejores ejemplos es el tradicional taco de frijoles.

Por sí solos, los cereales, como el maíz de la tortilla, contienen algunos aminoácidos esenciales, mientras que las leguminosas , como los frijoles, aportan otros distintos. Cuando ambos alimentos se consumen juntos, sus proteínas se complementan y forman una proteína de mayor calidad biológica, similar a la de algunos productos de origen animal.

A ello se suma la presencia de fibra, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos provenientes de verduras como cebolla, cilantro, jitomate o nopales, ingredientes habituales en la gastronomía mexicana.

En otras palabras, el valor del taco no depende únicamente de la carne, sino del equilibrio entre tortilla, leguminosas o proteínas animales y vegetales frescos.

No cualquier taco es igual

Los especialistas de la IBERO también advierten que no todos los tacos ofrecen el mismo beneficio.

Mientras un taco preparado con ingredientes frescos, tortillas de maíz nixtamalizado, proteínas magras y verduras puede constituir una comida completa, las versiones con exceso de frituras, grasas saturadas o porciones desproporcionadas pierden buena parte de esas ventajas nutricionales.

Por ello, sostienen que la comida mexicana tradicional debe analizarse desde su composición integral y no únicamente por las calorías de alguno de sus ingredientes.

Para los académicos, lo más interesante es que estas combinaciones fueron desarrolladas por las culturas mesoamericanas siglos antes de que existieran conceptos como aminoácidos esenciales o proteínas completas.

La nixtamalización del maíz, el uso cotidiano de frijoles, calabaza, chile, jitomate, nopales y otras verduras generó una dieta extraordinariamente diversa que hoy la ciencia continúa estudiando.

Del vestidor del Manchester City al laboratorio

Quizá Haaland no conocía toda esta explicación bioquímica cuando eligió tacos en el comedor del Manchester City.

Sin embargo, la combinación que mostró —tortilla, proteína y vegetales— coincide con uno de los principios que destacan los especialistas de la Universidad Iberoamericana: cuando los ingredientes adecuados trabajan juntos, el resultado puede ser nutricionalmente mucho más valioso que la suma de sus partes.

Así, detrás de una de las declaraciones más comentadas del Mundial 2026 no sólo hay una historia curiosa sobre el futbolista más popular del momento. También hay una oportunidad para recordar que la gastronomía mexicana tradicional guarda conocimientos nutricionales que hoy siguen encontrando respaldo en la ciencia.

La carrera de Ingeniería de Alimentos de la Universidad Iberoamericana forma profesionales que diseñan, gestionan e innovan en la producción y transformación de alimentos mediante ciencia, tecnología y prácticas sostenibles. Su enfoque integra investigación, digitalización y gestión de la calidad para responder a las necesidades sociales y del mercado, impulsando la seguridad alimentaria, la competitividad y el bienestar de las personas, con ética y responsabilidad ambiental.