Ciudad de México, junio 2026.- La combinación de una inmunoterapia de nueva generación con la terapia hormonal estándar antes de la cirugía puede ayudar a superar una barrera histórica en el tratamiento del cáncer de próstata en estadio inicial, según muestra un estudio multicéntrico liderado por Mayo Clinic y publicado en Cell Reports Medicine. La inmunoterapia ha sido generalmente ineficaz en el cáncer de próstata porque los tumores se consideran inmunológicamente “fríos”, lo que significa que no atraen suficientes células inmunitarias para desencadenar un ataque eficaz. La terapia hormonal utilizada habitualmente en el cáncer de próstata, denominada terapia de deprivación androgénica (TDA), puede hacer que los tumores sean temporalmente más sensibles al atraer células inmunitarias hacia el cáncer. Pero ese beneficio es de corta duración: el tratamiento también aumenta los niveles de células T reguladoras (Tregs), que actúan como frenos del sistema inmunitario y atenúan sus efectos antitumorales. En el primer ensayo en humanos, aleatorizado y de fase temprana, los investigadores evaluaron si añadir una inmunoterapia de nueva generación a la terapia hormonal antes de la cirugía podría contrarrestar esa inmunosupresión. La combinación redujo los niveles de Tregs en el interior de los tumores prostáticos. Los pacientes cuyos tumores mostraron las mayores reducciones tenían más probabilidades de permanecer libres de cáncer durante el seguimiento. “Este ensayo proporcionó una oportunidad única para probar un nuevo fármaco de inmunoterapia en pacientes con cáncer de próstata localizado. Aún no presentan enfermedad metastásica, pero tienen un alto riesgo de alcanzarla. Son pacientes que posiblemente pueden curarse”, afirma Casey Ager, Ph.D., investigador en inmunología del cáncer en Mayo Clinic y primer autor del estudio. La TDA priva a las células tumorales de hormonas masculinas como la testosterona, que utilizan como combustible. Los efectos inmunitarios deseables de la TDA se ven limitados por las Tregs, que normalmente impiden que el sistema inmunitario reaccione de forma excesiva frente a sustancias y ataque al propio organismo. En el caso del cáncer de próstata, el Dr. Ager señala que limitan la eficacia de la inmunoterapia. “La terapia hormonal introduce muchos tipos de células inmunitarias que pueden atacar y destruir el tumor. Pero esto viene acompañado de una reacción igual y opuesta en la que las Tregs también se infiltran y suprimen el sistema inmunitario, lo que permite que el tumor finalmente progrese”, explica el Dr. Ager. Él y un equipo de investigadores de Mayo Clinic colaboraron con colegas de Columbia University Irving Medical Center, Memorial Sloan Kettering Cancer Center y Bristol Myers Squibb para investigar si la supresión de las Tregs podría superar este obstáculo liberando de forma segura los “frenos” del sistema inmunitario para ayudarle a montar una mejor respuesta frente al cáncer de próstata. El estudio, que fue diseñado para evaluar la seguridad y los efectos biológicos, incluyó a 24 hombres con cáncer de próstata localizado de alto riesgo y encontró que añadir el anticuerpo en investigación BMS-986218, un anti-CTLA-4 con Fc optimizado, a la terapia hormonal redujo significativamente las Tregs en el interior de los tumores en comparación con la terapia hormonal sola. “La depleción selectiva de Tregs en los tumores ha sido durante mucho tiempo un objetivo perseguido en el campo de la oncología. Tuvimos la oportunidad de probar un fármaco que ha sido diseñado para deplecionar mejor las Tregs que los fármacos de los que disponíamos previamente. Se dirige a CTLA-4, que se expresa en niveles elevados en las Tregs, particularmente dentro de los tumores”, afirma el Dr. Ager. Los hallazgos proporcionan la primera evidencia clínica de que una terapia anti-CTLA-4 diseñada puede deplecionar células T reguladoras dentro de tumores prostáticos. Dado que el tratamiento se administró antes de la cirugía, los investigadores también pudieron analizar grandes secciones de los tumores prostáticos extirpados quirúrgicamente tras el tratamiento, en lugar de limitarse a biopsias tisulares minúsculas, que albergan pocas células inmunitarias para su estudio. El Dr. Ager señala que esta oportunidad poco frecuente les permitió utilizar múltiples tecnologías avanzadas en paralelo para cartografiar con una profundidad sin precedentes cómo este novedoso tratamiento de inmunoterapia afectó al complejo microambiente inmunitario del cáncer de próstata, hasta el nivel de células inmunitarias individuales. Esta visión integral del interior del tumor proporcionó nuevas pistas sobre cómo la terapia afecta a las células inmunitarias, qué pacientes pueden beneficiarse más, y además identificó posibles biomarcadores para orientar futuros ensayos. “Estos hallazgos establecen la viabilidad clínica de la inmunoterapia en el cáncer de próstata en estadio inicial, y proporcionan un conjunto de datos de valor incalculable a partir del cual desarrollar y adoptar nuevos enfoques de inmunoterapia basados en la evidencia en estos pacientes”, afirma el Dr. Ager. “Si podemos marcar la diferencia en este estadio temprano, es posible que podamos evitar que los pacientes progresen a enfermedad metastásica, donde el tratamiento se vuelve menos eficaz, más intensivo y puede afectar de forma significativa a la calidad de vida.” Para consultar la lista completa de autores, declaraciones y financiación, revise el estudio.