**Especialistas de Reserva Santa Fe documentaron un adelanto inusual en la fructificación de distintas especies de hongos, un fenómeno que podría aportar información sobre cómo están respondiendo los bosques a los cambios en los patrones de lluvia y temperatura.

Ciudad de México, 25 de agosto, 2026. Las lluvias de este año han hecho visible un fenómeno poco común en los bosques del Valle de México: la temporada de aparición de hongos se adelantó aproximadamente dos meses respecto a lo observado en años anteriores, de acuerdo con registros realizados por el equipo de conservación de Reserva Santa Fe. ​

Para David Tovar Tovar, biólogo especialista en fauna y micología y Jefe de Conservación y Manejo de Ecosistemas de Reserva Santa Fe, este comportamiento responde a la alta sensibilidad de los hongos frente a variables como la humedad del suelo, la temperatura y la disponibilidad de agua. ​

«Los hongos son excelentes bioindicadores. Observar cuándo aparecen, cuánto dura su temporada y qué especies fructifican nos permite entender cómo están respondiendo los ciclos biológicos del bosque a las condiciones ambientales», explica el especialista. ​

Durante dos recorridos micológicos realizados con apenas unas semanas de diferencia, el equipo identificó cambios significativos en la composición de especies presentes. ​

En la 2da exploración se registraron 6 especies comestibles: Morchella esculenta (mazorquita), Helvella crispa, Cantharellus cibarius, Ramaria flava, Helvella lacunosa y Clitocybe gibba), de las cuales únicamente la mazorquita coincidió con las observadas previamente. ​

Lejos de representar una desaparición de especies, esta variación refleja la dinámica natural del bosque. Los hongos visibles son únicamente su estructura reproductiva; la mayor parte del organismo permanece bajo tierra en forma de micelio, activándose conforme cambian las condiciones ambientales. ​

Uno de los hallazgos más relevantes fue el incremento en la presencia y tamaño de la Morchella esculenta, considerada una de las especies silvestres comestibles más apreciadas por su marcada temporalidad y dificultad para encontrarla. Su aparición también forma parte del conocimiento tradicional de los bosques de alta montaña del centro del país, donde históricamente las comunidades han aprendido a interpretar las lluvias y las condiciones del suelo a partir de su presencia. ​

Más allá de su valor gastronómico, los hongos desempeñan funciones esenciales para la salud del bosque: reciclan nutrientes, descomponen materia orgánica y establecen asociaciones con las raíces de los árboles que favorecen su acceso al agua y minerales. ​

El monitoreo que realiza Reserva Santa Fe busca documentar estos cambios para comprender mejor la respuesta de los ecosistemas frente a las variaciones ambientales y fortalecer las estrategias de conservación del bosque.