Equipo de Menthera, la plataforma de aceleración de talento impulsada por UVM for Business, convoca a líderes empresariales para analizar la integración estratégica del talento y la tecnología ante la aceleración de la IA.

Se plantean modelos de colaboración donde la tecnología potencia la capacidad humana sin sustituirla.

CIUDAD DE MÉXICO. 6 de octubre de 2026. – Para la alta dirección en México, la Inteligencia Artificial dejó de ser una promesa de laboratorio para convertirse en la rutina diaria del escritorio. Hoy, el 67% de los profesionales mexicanos ya utiliza IA para resolver tareas que apenas hace un año parecían imposibles. Sin embargo, la velocidad del software contrasta con la pausa en las cúpulas: solo el 28% de los colaboradores percibe que sus líderes tienen un plan estratégico para guiar esta transición.

Para abordar este desencuentro entre la adopción operativa y la visión directiva, Menthera, la plataforma de desarrollo y aceleración de talento impulsada por UVM for Business, reunió a líderes empresariales con un objetivo claro: redefinir la tecnología no como un reemplazo del trabajador, sino como un amplificador del talento.

El encuentro arrancó con la intervención de Sebastián Tonda, autor del libro Irremplazables: cómo sobrevivir a la inteligencia artificial, quien puso sobre la mesa la paradoja del mercado laboral nacional. En un entorno donde el 67% de los empleadores en México sufre para cubrir vacantes debido a la brecha de habilidades técnicas, la automatización surge como un alivio operativo; pero Tonda fue enfático: la máquina procesa, pero el humano decide.

«Aunque la IA generativa asuma procesos cada vez más complejos, lo que realmente mantendrá competitiva a una organización son las capacidades que ningún algoritmo puede replicar: empatía, criterio, creatividad y capacidad de adaptación», se destacó durante la conversación.

El respaldo global: La advertencia de Davos

Esta urgencia expuesta en el foro no es un fenómeno aislado de México, sino que refleja las alertas internacionales planteadas en el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos. De acuerdo con el reporte del WEF sobre el Futuro de los Empleos y Habilidades, capacidades como el pensamiento crítico, la resiliencia y el liderazgo tienen menos del 13% de probabilidad de ser automatizadas en la próxima década.

En Davos, los líderes globales acuñaron el término del «bucle de juicio humano» (judgement loops), advirtiendo que las organizaciones no deben caer en la atrofia cognitiva de sus equipos. La premisa es clara: mientras los modelos de IA asumen la fuerza bruta analítica, el verdadero valor directivo radicará en cuestionar los supuestos de las máquinas, gestionar la empatía organizacional y formar a las nuevas generaciones de líderes sin destruir sus campos de aprendizaje temprano.

Por su parte, Alejandro González Estrada, Vicepresidente de Operaciones y Talento B2B de Laureate México, abordó la perspectiva estratégica para la alta dirección, señalando que la transformación tecnológica exige un cambio profundo en cómo el C-Suite concibe el desarrollo del capital humano. González subrayó además que la formación corporativa debe dejar de medirse por horas de instrucción o volumen de cursos, y pasar a gestionarse como un indicador clave de ejecución del negocio.

«En la era de la inteligencia artificial, el mayor riesgo para una empresa no es la falta de tecnología, sino la velocidad con la que sus capacidades internas se desalinean de su estrategia de negocio», planteó González. «La evolución del talento debe gestionarse con el mismo rigor analítico y visibilidad en tiempo real que cualquier otro activo crítico de la organización».

En ese sentido, González destacó como la plataforma de Menthera permite que la capacitación empresarial esté directamente vinculada con los objetivos estratégicos del negocio, orientándose al desarrollo de capacidades que permitan a las personas y a los equipos responder a un entorno en constante cambio. Además, subrayó la importancia de identificar brechas de habilidades, diseñar experiencias de aprendizaje personalizadas y promover una cultura de formación continua.

“La aceleración tecnológica no sustituye al factor humano, sino que exige una nueva gobernanza del capital humano. La convergencia entre analítica de datos, aprendizaje continuo y habilidades críticas de dirección se consolida hoy como la única vía para que las organizaciones reduzcan el riesgo operativo, aseguren la adaptabilidad de sus equipos y transformen la incertidumbre digital en una ventaja competitiva sostenible”, concluyó González.