La plataforma global de alojamiento Airbnb anunció una actualización radical en sus políticas que prohíbe expresamente a los propietarios exigir a los huéspedes tareas domésticas pesadas antes de abandonar el inmueble, tales como retirar la ropa de cama o lavar la vajilla. La medida entrará en vigor de forma obligatoria para todas las reservaciones realizadas a partir del 20 de noviembre en todo el mundo.
La compañía con sede en San Francisco, California, determinó que los usuarios que ya pagan una tarifa de limpieza obligatoria no deben realizar labores que corresponden al personal contratado de aseo. De acuerdo con el nuevo lineamiento, los anfitriones únicamente podrán configurar siete normas básicas de la casa y peticiones complementarias siempre que se consideren objetivamente «razonables».
¿Cuáles son las tareas que Airbnb prohíbe exigir a los huéspedes?
Bajo la nueva directriz oficial, los propietarios ya no podrán penalizar ni condicionar la estadía de los viajeros mediante listas extensas de quehaceres. Las actividades expresamente vetadas incluyen:
- Quitar sábanas y fundas: Queda prohibido solicitar el desmonte de ropa de cama o toallas usadas.
- Lavar y guardar la vajilla: No se podrá exigir fregar trastes, ollas, cubiertos ni vaciar lavavajillas.
- Manejo de residuos pesados: Se elimina la obligación de sacar bolsas de basura hacia contenedores comunales o externos a la vivienda.
- Cualquier labor doméstica: Tareas que demanden tiempo sustancial o correspondan habitualmente a un limpiador profesional.
«Las normas de la casa ayudan a los huéspedes a comprender lo que esperan los anfitriones, pero nuestra comunidad nos ha comentado que pueden resultar confusas, engorrosas y difíciles de gestionar. Por eso las hemos rediseñado para mantener las solicitudes razonables, sin sorpresas», declaró Airbnb a BBC News.
Excepciones limitadas y prohibición de multas
La plataforma aclaró que únicamente se autorizarán excepciones ante regulaciones locales o eventos de fuerza mayor. Por ejemplo, los anfitriones podrán pedir duchas de corta duración si la localidad enfrenta sequías declaradas, o exigir el registro de identidad si la ley civil o la asociación de condominios local así lo dictamina.
Asimismo, los dueños no tendrán facultades para imponer multas económicas arbitrarias a los clientes por omitir estas labores. Si un usuario reporta una exigencia desproporcionada, el sistema de Airbnb señalará la infracción del anfitrión, quien solo dispondrá de un canal de apelación interna para defender su caso.
Fin a las polémicas virales en redes sociales
La reforma surge tras años de reclamos de viajeros internacionales y polémicas virales en plataformas como TikTok, donde inspectores y anfitriones se hicieron notorios por exhibir inspecciones extremas. Uno de los casos más mediáticos fue el de los anfitriones Cassie y Jon, en el estado de Georgia, Estados Unidos, quienes generaron indignación al acusar a sus clientes de faltar al reglamento por dejar el control remoto fuera de su sitio habitual.
A partir de este cambio normativo, las reglas de cada propiedad aparecerán de manera visible antes de pagar y se integrarán de forma destacada en los recordatorios automáticos de reserva, cerrando el margen para solicitudes imprevistas al momento del check-out.
¿Consideras que esta medida compensa de manera justa las elevadas tarifas de limpieza que cobra la plataforma o afectará la calidad de los alojamientos? Comparte tu opinión en los comentarios.
