CIUDAD DE MÉXICO – El mundo del deporte se viste de luto tras confirmarse el fallecimiento de Eduardo Lamazón, emblemático analista, historiador y una de las figuras más respetadas en la historia del boxeo contemporáneo. A los 70 años de edad, el hombre que dio vida a la icónica frase «Don Lama, Lama, Lamita» deja un vacío imposible de llenar en las transmisiones deportivas.

Una vida dedicada al «arte de las orejas de coliflor»

Nacido en Argentina pero mexicano por elección y corazón, Lamazón no solo fue un crítico agudo frente al micrófono; su conocimiento técnico lo llevó a ocupar cargos de alta relevancia, destacando su etapa como Secretario Ejecutivo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), donde trabajó codo a codo con José Sulaimán para modernizar el deporte.

Sin embargo, fue en la pantalla de TV Azteca donde se convirtió en una leyenda popular. Sus tarjetas extraoficiales eran, para muchos aficionados, la verdadera sentencia de lo que ocurría sobre el cuadrilátero, ganándose el respeto de boxeadores, entrenadores y jueces por su imparcialidad y ojo clínico.

Reacciones en el gremio

Tras difundirse la noticia, figuras de la crónica deportiva y leyendas del ring han expresado su pesar. Julio César Chávez, con quien compartió años de transmisiones, y compañeros de micrófonos como Carlos Aguilar, han coincidido en que el boxeo pierde a su mejor «notario público».

«Se va un maestro, un historiador y un amigo, pero sobre todo, se va la voz que le daba orden al caos en cada pelea», mencionaron colegas del gremio periodístico.

El legado de la tarjeta

Eduardo Lamazón será recordado no solo por su precisión técnica, sino por su elegancia al hablar y su capacidad para narrar la historia detrás de cada golpe. Su partida marca el fin de una era en la televisión deportiva, dejando un legado de integridad que servirá de guía para las futuras generaciones de cronistas.

Hasta el momento, la familia no ha dado detalles sobre los servicios funerarios, pero se espera que el gremio boxístico le rinda un homenaje de cuerpo presente en los próximos días.

Del escritorio al estrellato televisivo

Antes de ser el analista más confiable de México, Lamazón fue una pieza clave en la estructura del deporte. Durante años fungió como Secretario Ejecutivo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), donde bajo la tutela de José Sulaimán, participó en la toma de decisiones que moldearon el boxeo moderno. Su profundo conocimiento de los reglamentos y su rigor estadístico lo convirtieron en un referente administrativo a nivel global.

Sin embargo, su transición a los medios de comunicación lo elevó al estatus de figura popular. Como parte fundamental de Box Azteca, transformó el análisis técnico en un espectáculo de precisión. Su tarjeta extraoficial no era solo una opinión; era la referencia de justicia para millones de televidentes que esperaban el veredicto de «Don Lama, Lama, Lamita» para validar lo ocurrido en el ring.

Un analista con «ojo clínico»

Lamazón destacó por su elegancia y su vasta cultura, lo que le permitía contextualizar cada pelea no solo como un intercambio de golpes, sino como un evento histórico. Sus compañeros de transmisión, como Julio César Chávez y el equipo de TV Azteca, han destacado que Eduardo no solo leía el boxeo, lo sentía y lo respetaba como una ciencia.

El último conteo

Con su partida a los 70 años, el gremio deportivo pierde a un historiador nato y a un crítico que nunca temió disentir de los jueces oficiales cuando la justicia deportiva estaba en juego. Su legado perdurará en cada estadística y en la memoria de una afición que aprendió a ver boxeo a través de sus ojos.

En Informativo MX nos unimos a la pena que embarga a su familia y al mundo del deporte. Descanse en paz, Eduardo Lamazón.