- Millennials y Gen Z no están rechazando el crédito: están dejando atrás los modelos financieros que no les ofrecen claridad, rapidez, control y acceso desde el celular.
Ciudad de México, 1 de septiembre de 2026. – Para las generaciones jóvenes, el crédito ya no se entiende bajo las reglas tradicionales. No se trata de firmar compromisos largos sin claridad, esperar días por una aprobación o acudir a una sucursal para resolver una necesidad de liquidez. Millennials y Gen Z crecieron con una relación distinta frente al dinero: más digital, más comparativa y menos dispuesta a aceptar procesos financieros diseñados para otra época.
Estas generaciones han vivido entre inflación, incertidumbre económica, empleos más flexibles, ingresos variables y una digitalización acelerada del consumo. También son hijas de una época marcada por desconfianza hacia el sistema financiero tradicional: crecieron viendo cómo muchas familias se relacionaban con los bancos desde la deuda, la burocracia o la falta de acceso. El resultado no es una generación que le tema necesariamente al crédito, sino una que exige entenderlo antes de usarlo.
“Las nuevas generaciones no están cerradas al crédito; están cerradas a procesos que no entienden su realidad. Buscan soluciones rápidas, claras y digitales, pero también quieren mantener control sobre sus pagos y construir historial sin depender de caminos tradicionales que muchas veces los dejan fuera desde el inicio”, señaló Luis Rangel, Vicepresidente de Crédito en Kueski.
En esa nueva relación con el crédito, hay varios puntos que se han vuelto no negociables, subraya Rangel.
El primero es la claridad. Las nuevas generaciones quieren saber cuánto van a pagar, cuándo deben hacerlo y bajo qué condiciones. La letra chiquita, los costos poco visibles y los procesos confusos generan distancia. En un entorno donde el usuario puede comparar precios, reseñas, tiempos de entrega y métodos de pago en segundos, un producto financiero que no explica sus condiciones con precisión pierde terreno desde el inicio.
El segundo es la rapidez. La expectativa digital ya no se limita al entretenimiento o al comercio electrónico. Si una persona puede pedir transporte, comprar en línea o abrir una cuenta desde una app, también espera que un préstamo personal pueda solicitarse sin filas, traslados o tiempos de aprobación largos. Para el usuario joven, la espera no solo incomoda: rompe la utilidad del crédito cuando la necesidad de liquidez ocurre en tiempo real.
El tercero es el control. Las nuevas generaciones no buscan endeudarse sin medir consecuencias. Buscan herramientas que les permitan organizar mejor sus pagos, resolver un gasto específico o enfrentar un imprevisto sin perder visibilidad sobre su dinero. De acuerdo con el estudio de Kueski México 2026 el verano donde se cruzan el consumo y el deporte, 56% de los usuarios valora pagar en quincenas, 11% busca mayor control de gastos y 10% considera importante saber exactamente cuánto pagará.
El cuarto es el acceso sin castigos por no tener historial. Una de las grandes contradicciones del crédito tradicional es que muchas personas no pueden acceder porque no tienen historial, pero tampoco pueden construir historial si nadie les ofrece una primera oportunidad. Esta lógica ha dejado fuera a millones de usuarios jóvenes, trabajadores independientes o personas con ingresos variables. Para ellos, los modelos digitales representan una vía distinta: evaluar el comportamiento financiero con más señales que las usadas por esquemas tradicionales.
El quinto es la personalización. Millennials y Gen Z están acostumbrados a servicios que responden a sus hábitos: lo que consumen, lo que buscan, lo que compran y cómo pagan. En finanzas, esa expectativa se traduce en productos que consideren su realidad y no solo un expediente rígido. No todos los usuarios necesitan el mismo monto, el mismo plazo ni el mismo tipo de solución. El crédito empieza a ser evaluado por su capacidad de ajustarse al momento financiero de cada persona.
El sexto es la confianza digital. Las recomendaciones, redes sociales, creadores de contenido, reseñas y experiencias de otros usuarios ya influyen en la forma en que se descubren productos y servicios financieros. El reporte de Kueski muestra que 65% de los usuarios ha comprado alguna vez un producto por recomendación en redes sociales, señal de que el descubrimiento digital ya forma parte de la toma de decisiones cotidiana.
La plataforma Kueski Préstamos Personales opera dentro de ese cambio debido a que permite solicitar crédito de forma digital y ha otorgado más de 40 millones de préstamos en México. Además, datos de la compañía muestran que 20% de los usuarios abrió su primera cuenta bancaria para recibir su préstamo, más del 60% reporta haber mejorado su historial crediticio y 90% afirma que Kueski le ha ayudado a organizar mejor sus finanzas.
La relación de Millennials y Gen Z con el crédito no se está rompiendo; se está negociando con nuevos términos. Quieren liquidez, pero con claridad. Quieren acceso, pero sin filas. Quieren construir historial, pero sin esperar años a que el sistema tradicional les abra la puerta. Para una generación acostumbrada a resolver casi todo desde una pantalla, el futuro del crédito difícilmente volverá a depender de una sucursal, señala Rangel.
