La experiencia mantiene su peso en la contratación, mientras habilidades como adaptabilidad, pensamiento analítico y aprendizaje adquieren mayor relevancia.El 36% de organizaciones ve la evaluación por competencias entre las tendencias relevantes, ante un mercado que exige nuevas formas de identificar el potencial.
Para millones de familias mexicanas, el regreso a clases del próximo 31 de agosto, suele asociarse de inmediato con la compra de útiles, uniformes, mochilas y materiales incluidos en la lista escolar. 

Sin embargo, conforme avanza el ciclo, comienzan a aparecer gastos que pocas veces se consideran desde el inicio: cuadernos que deben reemplazarse antes de terminar el semestre, termos extraviados, etiquetas que nunca se colocaron, materiales para maquetas, festivales escolares y artículos que, aunque siguen siendo funcionales, terminan sustituyéndose por desgaste o falta de identificación
 Datos oficiales estiman, para el próximo ciclo 2026-2027, cerca de 689 productos relacionados con el regreso a clases, encontrando diferencias importantes entre establecimientos para una misma lista de útiles. 

«Muchas familias planean cuidadosamente el presupuesto para el inicio de clases, pero conforme transcurren los meses aparecen nuevas necesidades que no siempre implican comprar desde cero. En muchos casos, organizar, identificar o renovar artículos que todavía están en buen estado puede ayudar a extender su vida útil y mantenerlos funcionales durante todo el ciclo escolar», explica Yanelly Reyes, Directora de Comunidades en Cricut LATAM.

Frente a este escenario, cada vez más familias están cambiando una pregunta muy común: «¿Qué tenemos que volver a comprar?», por otra mucho más útil: «¿Qué podemos hacer que siga funcionando?”

En el crafting y la personalización de productos, los usuarios podrían encontrar la respuesta. La respuesta no consiste en conservar absolutamente todo, pero tampoco en reemplazar automáticamente cualquier artículo que presente desgaste estético. 
 1. Identificar antes de reemplazarUna gran cantidad de útiles, recipientes y prendas escolares no dejan de utilizarse porque se rompan, sino porque se extravían. Colocar etiquetas resistentes y elaboradas con vinilo termoadhesivo, en donde se coloque el nombre del alumno, grupo o datos de contacto facilita su identificación y reduce la probabilidad de que deban sustituirse durante el año.
 2. Renovar lo que todavía funcionaMochilas, estuches, termos o carpetas suelen presentar desgaste visual mucho antes de perder su funcionalidad. Personalizarlos con nuevos colores, nombres, gráficos o acabados puede extender su uso durante varios meses sin comprometer su desempeño.Más que seguir una tendencia estética, la renovación permite adaptar un objeto a una nueva etapa escolar sin necesidad de sustituirlo por completo.
 3. Personalizar pensando en todo el ciclo, no sólo en el primer díaEl regreso a clases suele concentrar la atención en la primera semana, pero los estudiantes utilizarán esos mismos objetos durante aproximadamente diez meses. Elegir soluciones que permitan actualizar etiquetas, reemplazar únicamente algunos elementos decorativos o adaptar materiales conforme cambian las necesidades del estudiante puede resultar más práctico que sustituir artículos completos varias veces durante el ciclo.
 «Hoy la personalización ya no responde únicamente a una cuestión estética. También permite organizar mejor los materiales, identificar pertenencias y adaptar objetos que todavía tienen mucho tiempo de vida útil. Esa combinación entre creatividad y funcionalidad es la que cada vez vemos con mayor frecuencia dentro de nuestra comunidad», comenta.
 Dentro de este contexto, herramientas como Cricut Joy 2 pueden facilitar proyectos rápidos de identificación y personalización cotidiana, mientras que equipos como Explore 5 permiten desarrollar proyectos escolares con una mayor variedad de materiales conforme evolucionan las necesidades durante el ciclo.
 El regreso a clases no termina cuando los estudiantes cruzan la puerta del salón el primer día. Comienza una etapa de organización, reposición y adaptación constante en la que cada decisión de compra cuenta. Más que preguntarse cuánto costó iniciar el ciclo escolar, quizá la pregunta más útil sea otra: cómo lograr que todo aquello que ya se compró acompañe a las familias durante el mayor tiempo posible.