● 66% de las y los estudiantes mexicanos evaluados por PISA 2022 se ubican en los dos
niveles más bajos de desempeño en matemáticas.
● Los investigadores advierten que atribuir las diferencias únicamente al tipo de escuela
simplifica un fenómeno donde también influyen factores familiares, sociales y
económicos.
Ciudad de México, a 24 de agosto de 2026.- En medio del debate abierto por la presidenta
Claudia Sheinbaum, quien recientemente afirmó que “las mejores escuelas son las públicas”,
investigadores de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de
Monterrey analizaron los resultados de PISA 2022 para aportar evidencia a una discusión que
suele reducirse a una comparación entre educación pública y privada.
Daniel Hernández Franco y Luis Caro analizaron el desempeño en matemáticas de
estudiantes mexicanos de 15 años y encontraron un panorama que plantea importantes retos
para el sistema educativo.
En entrevista, el Dr. Daniel Hernández Franco destacó uno de los datos centrales del análisis:
“66% de los estudiantes de escuela pública están por debajo del nivel mínimo para
resolver problemas”.
Los resultados también muestran que los estudiantes de escuelas privadas obtienen, en
promedio, mejores resultados que quienes estudian en escuelas públicas. Sin embargo,
Hernández Franco advierte que comparar directamente ambos sistemas puede llevar a
conclusiones incompletas, debido a las diferencias socioeconómicas de las poblaciones que
atienden.
Para dimensionar este factor, los investigadores realizaron un ejercicio estadístico que estima
cómo cambiarían los resultados de las escuelas públicas si atendieran a una población
estudiantil con una composición socioeconómica similar a la de las escuelas privadas.
Al explicar los resultados de este ejercicio, Hernández Franco señala que “la brecha se
reduce, pero no desaparece”.
Este hallazgo resulta particularmente relevante para el debate: el contexto socioeconómico
explica una parte de las diferencias observadas en el aprendizaje, pero no permite
explicar por sí solo la totalidad de la brecha entre ambos sistemas.
Tampoco significa que la diferencia restante pueda atribuirse automáticamente a una mayor
calidad de las escuelas privadas. Los investigadores advierten que existen otros factores
familiares, culturales e institucionales que pueden influir en el desempeño de los estudiantes y
que requieren análisis adicionales.
Así, frente a la discusión sobre si la educación pública o privada es mejor, Hernández Franco y
Caro proponen mirar más allá de esta dicotomía y plantear una pregunta de mayor relevancia
para la política educativa:
¿Cuánto del aprendizaje depende realmente de la escuela y cuánto de las condiciones y
oportunidades con las que cada estudiante llega al aula?
El dato de que 66% de los estudiantes de escuelas públicas se encuentra por debajo del
nivel mínimo para resolver problemas pone el foco en un desafío que trasciende la
comparación entre modelos educativos: entender qué está impidiendo que una proporción tan
importante de jóvenes mexicanos alcance las competencias matemáticas necesarias y qué
políticas pueden modificar esa realidad.
En un momento en que la calidad de la educación vuelve al centro de la conversación pública,
los investigadores de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de
Monterrey plantean que el debate debe avanzar de las percepciones hacia la evidencia. Más
que determinar si una escuela pública o privada es “mejor”, el reto de fondo es identificar qué
condiciones permiten que un estudiante aprenda y cómo garantizar que esas oportunidades no
estén determinadas por su origen socioeconómico.
Para conocer el análisis completo:
