“Si no me mandas otra foto, publico las que tengo”: eso también es violencia

Este 25N, M de Mujer invita a reconocer el acoso, la presión y el chantaje digital, y recuerda: haber confiado en alguien no te hace responsable de una agresión.

  • En México, el 22.2% de las mujeres de 12 años y más usuarias de internet experimentó ciberacoso, según la encuesta “MOCIBA 2024” del INEGI.
  • M de Mujer comparte señales para identificar estas conductas y acercarse a información y redes de apoyo, sin juicios ni culpas.

Ciudad de México, noviembre de 2026.— “Si confiaras en mí, me mandarías una foto”. “Pásame tu contraseña, ¿o tienes algo que esconder?”. “Si terminas conmigo, voy a publicar lo que me enviaste”. Estos mensajes pueden venir de una pareja, una expareja, alguien con quien estás ligando o una persona que conociste en redes. Aunque aparezcan en una conversación privada, pueden ser formas de presión, control o violencia.

En el marco del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, M de Mujer pone la mirada en estas conductas y comparte un mensaje: tu intimidad te pertenece y nadie tiene derecho a utilizarla para presionarte, amenazarte o decidir por ti.

De acuerdo con el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2024 del INEGI, el 22.2% de las mujeres de 12 años y más usuarias de internet experimentó ciberacoso. Entre las mujeres que lo vivieron, el 34.5% manifestó haber sentido miedo como consecuencia de estas agresiones.

La persona agresora tampoco es siempre alguien desconocido. Del total de personas que experimentaron ciberacoso: mujeres y hombres, el 21.6% identificó únicamente a personas conocidas como responsables y el 15.5% señaló tanto a personas conocidas como desconocidas.

Por eso, que exista una relación, confianza o una historia compartida no vuelve aceptables las amenazas ni las presiones.

Si te presiona, te vigila o te amenaza, presta atención. Algunas conductas pueden presentarse como muestras de amor, bromas o pruebas de confianza. Para reconocerlas, M de Mujer propone mirar lo que ocurre cuando pones un límite:

  • Insiste en recibir fotos íntimas después de que dijiste que no. Frases como “ándale, solo una” o “si me quisieras, lo harías” buscan que cedas mediante presión o culpa.
  • Te exige contraseñas, acceso a tus conversaciones o tu ubicación permanente. Compartir algo por decisión propia es distinto de hacerlo para evitar una discusión, un castigo o una amenaza.
  • Te escribe desde otras cuentas después de que le bloqueaste o pediste que dejara de contactarte. Ignorar tu decisión y buscar nuevas formas de llegar a ti es una señal de acoso.
  • Amenaza con publicar contenido íntimo para que envíes más imágenes, entregues dinero, tengas relaciones sexuales o continúes una relación. Tu intimidad está siendo utilizada como herramienta de chantaje.
  • Amenaza con compartir tus imágenes sin permiso. Haberlas enviado de forma voluntaria no autoriza a nadie a reenviarlas, mostrarlas o publicarlas.

No necesitas esperar a que una imagen se publique para tomar en serio una amenaza y buscar apoyo. Sentirte incómoda, presionada o con miedo merece atención.

Compartir una foto no significa renunciar a decidir sobre ella. Aceptar enviar una imagen íntima a una persona no equivale a aceptar que la comparta con sus amistades, la suba a un grupo o la publique después de una ruptura.

El consentimiento para compartir contenido tiene condiciones: qué compartes, con quién y para qué. Una relación de pareja no elimina esos límites, y terminarla no le da a nadie derecho a utilizar tu intimidad en tu contra.

Si alguien rompe esa confianza, la responsabilidad es de quien amenaza o difunde el contenido. Tú no tienes la culpa por haber confiado.

Si te está pasando, puedes dar un paso a la vez. Recibir una amenaza puede hacerte sentir que debes resolver todo de inmediato. No tienes que enfrentarlo sola. M de Mujer comparte algunas acciones que pueden ayudarte a recuperar margen de decisión:

  • Busca a alguien de confianza. Una amiga, familiar o persona cercana puede escucharte y acompañarte mientras decides qué hacer.
  • Conserva evidencia si puedes hacerlo sin ponerte en riesgo. Guarda mensajes, nombres de usuario, enlaces y fechas. Evita borrar la conversación antes de documentarla, si hacerlo es seguro para ti.
  • Reporta la cuenta o el contenido en la plataforma. Si es seguro, puedes bloquear o restringir el contacto después de guardar la evidencia.
  • Revisa la seguridad de tus cuentas desde un dispositivo seguro. Cambia contraseñas, cierra sesiones que no reconozcas y activa la verificación en dos pasos si sospechas que alguien tiene acceso.
  • Busca acompañamiento especializado. Una organización que atienda violencia digital puede orientarte sobre las opciones para solicitar el retiro de contenido, protegerte o denunciar.

Estas acciones son opciones de apoyo; no son una lista de requisitos ni trasladan a ti la responsabilidad de detener la violencia.

A veces, el primer paso es poder decir: “Esto me está pasando y no sé cómo sentirme”. En M de Mujer tienes una aliada que te escucha sin juzgarte y busca acercarte información útil para entender lo que estás viviendo, reconocer tus derechos y conocer alternativas de apoyo.

A través de su sitio web y sus redes sociales, la colectiva abre conversaciones sobre consentimiento, salud sexual, relaciones y autonomía con un lenguaje cercano. Sus contenidos buscan ayudarte a identificar conductas que pueden haberse normalizado, resolver dudas y encontrar información que puedas compartir también con tus amigas.

Este 25N, M de Mujer recuerda que poner límites también cuenta en los chats, las videollamadas y las redes sociales. Tu intimidad no es una prueba de amor ni una deuda con nadie. Mereces relacionarte con libertad, respeto y seguridad.

Encuentra información y súmate a la conversación en mdemujer.org, Instagram @mdemujer_mx, Facebook @mdemujermx y TikTok @mdemujermx.