La noche del jueves, una violenta explosión e incendio sacudieron la colonia Satélite del municipio de Villagrán, en el corazón del estado de Guanajuato, una de las regiones más afectadas por el robo de combustible en México. El estallido, que se registró alrededor de las 20:00 horas en una bodega clandestina, obligó a las autoridades a evacuar preventivamente a cientos de vecinos y movilizó a cuerpos de emergencia de distintos niveles de gobierno.
Las llamas, que alcanzaron más de 40 metros de altura, se levantaron desde una pipa que estaba conectada una toma clandestina en los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex). El fuego, visible desde varios puntos de la localidad, generó pánico entre los habitantes de las calles aledañas y provocó la intervención de bomberos, Protección Civil, la Cruz Roja y elementos de seguridad.
A diferencia de otros siniestros por huachicol con desenlaces trágicos, hasta el momento no se reportan víctimas mortales. Sin embargo, al menos cinco personas recibieron atención médica por crisis nerviosa, entre ellas una mujer embarazada. Vecinos relataron escenas de confusión y evacuación apresurada mientras el estruendo y el humo se imponían en el paisaje urbano.
Lo que agrava el caso es el antecedente del predio: autoridades federales y estatales habían asegurado la bodega hacía meses, tras descubrir que en su interior se almacenaban miles de litros de combustible presuntamente robado. La Guardia Nacional participó en esos operativos junto con la Fiscalía y las fuerzas de seguridad del estado, según confirmaron fuentes oficiales en octubre pasado.
Pese a ese aseguramiento, el sitio —según testimonios de autoridades locales— habría vuelto a ser utilizado para actividades ilícitas relacionadas con el huachicol, lo que pone de relieve la persistencia de estas redes y la dificultad de contenerlas en zonas con presencia del crimen organizado.
Tras la explosión, la presidenta municipal, Cinthia Teniente, pidió a la población no acercarse a la zona y seguir las indicaciones de las autoridades. Mientras tanto, equipos de emergencia continúan trabajando en el enfriamiento de la zona y la evaluación de posibles riesgos adicionales.
lEl siniestro reaviva el debate sobre la violencia y los riesgos asociados al robo de hidrocarburos en México, una actividad que, más allá de su impacto económico, representa una amenaza directa para la seguridad de comunidades enteras y un desafío persistente para las políticas de combate al crimen organizado.

