Donald Trump ha alcanzado un inesperado acuerdo con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en torno al futuro estratégico de Groenlandia, poniendo fin a semanas de tensiones diplomáticas y económicas.
El expresidente, que había amenazado con imponer nuevos aranceles a los aliados europeos, decidió dar marcha atrás tras una serie de conversaciones que, según fuentes cercanas, incluyeron el compromiso de fortalecer la cooperación militar en el Ártico.
El pacto, según trascendió, contempla una mayor participación de Estados Unidos en proyectos de defensa e infraestructura en Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa, en el marco del creciente interés por los recursos naturales y las rutas marítimas que se abren con el deshielo polar. A cambio, Washington habría obtenido apoyo político para reforzar su presencia en la zona y acceso preferencial a ciertas operaciones logísticas.
La decisión de Trump de no aplicar aranceles fue recibida con alivio en Bruselas y Copenhague, donde temían una escalada comercial similar a la de 2018. “Es un paso hacia la distensión”, declaró un portavoz europeo, aunque matizó que la cooperación “seguirá sujeta a condiciones de transparencia y equilibrio”.
Groenlandia, pieza clave en el tablero geopolítico del Ártico, ha sido objeto de interés estratégico por parte de Washington desde hace décadas. En 2019, Trump llegó a proponer la compra del territorio, lo que generó un breve conflicto diplomático con Dinamarca. Ahora, su acercamiento con la OTAN parece reorientar ese interés hacia la cooperación y no la adquisición.
Analistas señalan que el acuerdo podría marcar un cambio en la política exterior del republicano, centrada en recuperar influencia global frente al avance ruso y chino en el norte. “El Ártico se ha convertido en el nuevo Mediterráneo del siglo XXI: un punto donde convergen poder militar, rutas comerciales y recursos energéticos”, apuntó un experto en seguridad internacional del Consejo Atlántico.
Aunque los detalles del pacto no se han hecho públicos, la Casa Blanca aseguró que busca “preservar la estabilidad y la seguridad transatlántica”, mientras que la OTAN lo calificó como “una reafirmación del compromiso mutuo”. En un contexto mundial cada vez más tenso, Groenlandia vuelve a ocupar un lugar central en la diplomacia global.