El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no solo defendió la reciente operación militar que terminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro: también lanzó una serie de advertencias y amenazas diplomáticas dirigidas a varios países y territorios, intensificando la ya tensa situación geopolítica en el hemisferio occidental.

Tras anunciar el ataque y la detención de Maduro, Trump afirmó que la Casa Blanca está preparada para ampliar acciones si considera que otros gobiernos o regiones representan una amenaza similar en materia de narcotráfico, seguridad o influencia política. Las advertencias se centraron en Colombia, Cuba, México, Irán y Groenlandia, ampliando así el espectro de posibles frentes de conflicto o presión estadounidense en los próximos meses.

Colombia y Cuba en la mira

En el caso de Colombia, Trump expresó duras críticas hacia el presidente Gustavo Petro, al que acusó de tolerar la producción de cocaína, y no descartó que Washington pueda intervenir si considera que Bogotá no combate eficientemente a los carteles. Petro respondió con firmeza, rechazando las imputaciones y advirtiendo que defenderá la soberanía de su país incluso con fuerza armada si fuese necesario.

Mientras tanto, Cuba, aliado histórico de Venezuela, fue objeto de comentarios contradictorios: Trump aseguró que no ve la necesidad de una intervención militar directa porque —a su juicio— la isla está “cayendo por su propio peso” tras perder el apoyo petrolero de Caracas, aunque su secretario de Estado describió al régimen cubano como un “problema grave”. La reacción en La Habana fue de condena y rechazo a cualquier injerencia extranjera.

México, Irán y Groenlandia: advertencias globales

El mandatario estadounidense también mencionó a México, cuestionando la lucha contra los cárteles de la droga y sugiriendo que la cooperación bilateral debe intensificarse bajo el riesgo de acciones más “decisivas” si no se aceleran resultados. La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó la idea de intervención y reafirmó la colaboración, aunque desestimó que una incursión militar sea realista.

A nivel más remoto, Trump incluyó a Irán en sus advertencias, prometiendo “duros golpes” si el gobierno persiste en reprimir protestas internas o avanzar en capacidades militares que reputa peligrosas.

Finalmente, la mención de Groenlandia —un vasto territorio autónomo ligado a Dinamarca— generó alarma en Europa: Trump afirmó que la isla es clave para la seguridad estadounidense y sugirió que podría ser objeto de futuros movimientos estratégicos, reviviendo tensiones diplomáticas con Copenhague.

Impacto diplomático y regional

Las advertencias del presidente Trump han tenido repercusiones inmediatas en la diplomacia regional. Mientras algunos gobiernos latinoamericanos fustigan la operación en Venezuela como una violación de la soberanía, otros llaman a la calma y subrayan la importancia de resolver disputas a través de foros multilaterales como las Naciones Unidas.

La situación ha puesto en evidencia un escenario donde las alianzas tradicionales y las tensiones geopolíticas se reconfiguran en tiempo real, con posibles efectos de largo alcance sobre la estabilidad hemisférica.