El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado que su gobierno asumirá el control temporal de Venezuela tras la captura del mandatario Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, durante una operación militar sin precedentes que ha provocado una de las mayores crisis diplomáticas en América Latina en décadas.
En declaraciones ofrecidas desde Mar-a-Lago, Trump sostuvo que Washington supervisará el proceso político venezolano “hasta que exista una transición segura y ordenada”, aunque evitó precisar el alcance, la duración y los mecanismos de esa supervisión.
El republicano defendió la ofensiva como parte de una estrategia para combatir el narcotráfico, la corrupción y lo que calificó como una “red criminal enquistada en el poder”.
La captura de Maduro se produjo durante una operación ejecutada en la madrugada del sábado, que incluyó ataques aéreos y acciones de fuerzas especiales en distintos puntos del país.
Según la versión de Washington, el presidente venezolano fue detenido y trasladado fuera del territorio nacional para enfrentar cargos federales en Estados Unidos, aunque hasta ahora no existe confirmación independiente sobre su paradero ni sobre el saldo de la intervención.
Las afirmaciones de Trump sobre un control directo de Venezuela han generado inquietud entre gobiernos y analistas internacionales, debido a que implicarían una injerencia sin precedentes en los asuntos internos de un Estado soberano.
Diversos países de la región han manifestado su preocupación por una posible violación a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y al derecho internacional. En Caracas, voceros del gobierno venezolano han calificado los hechos como una invasión y han convocado a la movilización y a la defensa de la soberanía, mientras organismos multilaterales han llamado a evitar una mayor escalada del conflicto y a privilegiar la vía diplomática.
Trump también puso en duda la viabilidad de un eventual liderazgo opositor en Venezuela. En una comparecencia ante la prensa desde Mar-a-Lago, el mandatario afirmó que no ha establecido contacto con la dirigente María Corina Machado y cuestionó que cuente con el respaldo político y social necesario para asumir la conducción del país.
A su juicio, la opositora carecería de apoyos sólidos y de la legitimidad interna que, dijo, serían indispensables para encabezar un proceso de transición.La crisis ha exacerbado la tensión diplomática en la región y ha encendido las alarmas por un posible impacto humanitario y migratorio.
Mientras algunos sectores respaldan la intervención como un intento de desmontar al régimen venezolano, otros advierten que la operación podría sentar un precedente peligroso para la soberanía de los Estados y la estabilidad regional.