En una fecha marcada por una de las expresiones de devoción popular más profundas del país, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, sostuvo este viernes una conversación telefónica con el papa León XIV, en la que lo invitó formalmente a visitar el país. La llamada se produjo en el contexto de la conmemoración del Día de la Virgen de Guadalupe, una efeméride que moviliza a millones de fieles y simboliza identidad cultural y religiosa para amplios sectores de la sociedad mexicana. 

A través de su cuenta en la red social X, la mandataria difundió un mensaje en el que destacó la relevancia de la fecha. “En esta fecha tan especial para el pueblo de México, conversé por llamada telefónica con su santidad el papa León XIV para invitarlo a visitar nuestro país”, escribió, acompañando su publicación con una fotografía de la conversación. Según explicó, el pontífice envió “bendiciones y saludos a todos en este día de la Virgen de Guadalupe”. 

Sheinbaum y el papa coincidieron, sostuvo la presidenta, en que la figura de la Virgen de Guadalupe trasciende la práctica religiosa y puede verse como un símbolo de “identidad y paz” para el pueblo mexicano, más allá de la diversidad de creencias que caracterizan al país. Este énfasis en un discurso integrador cobra relevancia en un Estado constitucionalmente laico, pero donde las tradiciones católicas siguen teniendo un peso social considerable. 

La invitación, aunque ahora formalizada en voz de Sheinbaum, responde a esfuerzos diplomáticos previos del gobierno mexicano. A principios de este mes, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, hizo llegar una carta de invitación al propio pontífice durante una ceremonia en el Vaticano. En aquella ocasión, se adelantó la voluntad del Ejecutivo mexicano de fortalecer los lazos con la Santa Sede y de concretar la visita en el corto plazo. 

Para México, la visita de un papa —si se concreta— representaría un acontecimiento de singular impacto. Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco realizaron múltiples giras pastorales al país en décadas recientes, dejando huellas profundas en una sociedad donde la fe católica ha moldeado prácticas culturales y políticas públicas. Con León XIV, el primer pontífice de origen estadounidense tras la muerte de Francisco en abril de este año, hay un interés explícito por acercarse a diversas realidades del continente americano. 

La llamada también ocurre en un momento de intensa movilización social y cultural en torno a la Basílica de Guadalupe en Ciudad de México, donde miles de peregrinos han llegado desde la madrugada para honrar a la Virgen. Las calles aledañas y las principales avenidas de la capital se han visto inundadas por fieles que, año con año, transforman esta celebración en una de las expresiones religiosas más masivas del hemisferio. 

Hasta ahora, no se ha definido una fecha concreta para la posible visita de León XIV, pero la administración de Sheinbaum ha dejado clara su intención de convertir el gesto en una señal de diálogo y fraternidad, tanto en el plano espiritual como en el de la diplomacia internacional.