China anunció este martes un compromiso explícito para brindar “apoyo y asistencia” a Cuba ante lo que describe como “amenazas repetidas” por parte del gobierno de Estados Unidos, en una escalada diplomática que aviva las tensiones entre las dos potencias y sus aliados en América Latina.

En una rueda de prensa habitual, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, expresó “profunda preocupación y oposición” a las acciones de Washington hacia la isla, instando a la Casa Blanca a cesar lo que Pekín considera presiones que “comprometen la paz y la estabilidad regionales”. Además, pidió el levantamiento inmediato del bloqueo económico y otras sanciones impuestas contra La Habana.

La reafirmación del apoyo chino se produce en un contexto de creciente fricción luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificara sus advertencias contra el gobierno cubano tras una operación militar en Venezuela el pasado 3 de enero, en la que fuerzas estadounidenses capturaron al entonces presidente Nicolás Maduro, aliado histórico de La Habana.

Cuba, que ha tendido redes económicas y políticas con Beijing durante décadas, enfrenta ahora presiones externas simultáneas. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel defendió recientemente la preparación militar del país como medida disuasoria frente a lo que describe como posibles agresiones de Estados Unidos.

Analistas señalan que el posicionamiento de China no solo responde a la alianza histórica con Cuba, sino también a un interés estratégico más amplio en afirmar su influencia en América Latina frente a la política exterior estadounidense, que ha redoblado su foco en la región en los últimos meses.

La respuesta de Pekín se suma a otras acciones recientes, incluida la aprobación de asistencia financiera y material para la isla, en un momento en que Cuba atraviesa dificultades económicas agravadas por sanciones y la reducción de suministros energéticos provenientes de Venezuela.