El expresidente venezolano Nicolás Maduro hizo este lunes su primera comparecencia ante un tribunal federal en Nueva York, apenas días después de ser capturado por fuerzas estadounidenses en Caracas y trasladado a territorio norteamericano para enfrentar cargos de narcotráfico y narco-terrorismo.
La audiencia, celebrada en el Distrito Sur de Nueva York, fue breve y protocolaria, pero marcó un hito en una crisis que ha tensado las relaciones hemisféricas y reconfigurado el escenario político de Venezuela. Maduro, vestido con uniforme carcelario, escuchó la lectura de los cargos —que incluyen narcotráfico, conspiración y blanqueo de dinero— asistido por traducción simultánea al español, según reportes de agencias presentes en la sala.
Para la justicia estadounidense, el proceso es el inicio de un largo litigio que podría prolongarse meses o incluso años, condicionado por argumentos jurídicos y diplomáticos complejos: la defensa de Maduro ha anticipado que cuestionará la legitimidad de su captura, alegando inmunidad como jefe de Estado, un recurso que remite a precedentes como el caso de Manuel Noriega en la década de 1990.
Sin embargo, Washington no reconoce la legitimidad de su mandato tras las controversiales elecciones venezolanas de 2024.
La audiencia se desarrolló en medio de una fuerte presencia de seguridad y protestas fuera del tribunal, con pequeños grupos tanto a favor como en contra de la intervención estadounidense.
Mientras algunos venezolanos residentes en Nueva York celebraron la detención —viendo en ella el fin de más de dos décadas de gobierno chavista— otros denunciaron el episodio como una violación del derecho internacional y la soberanía de su país.
Un operativo sin precedentes y repercusiones internacionales
La captura de Maduro el pasado fin de semana en Caracas fue ejecutada por fuerzas estadounidenses en el marco de una operación que incluyó ataques selectivos contra posiciones militares y que, según Washington, tenía como objetivo detener una “red de narcotráfico” que privilegiaba el paso de cocaína hacia Estados Unidos.
El presidente Donald Trump ha defendido la acción como una medida de seguridad nacional y una oportunidad para reconfigurar la política venezolana.
No obstante, organismos internacionales y gobiernos han expresado profundas reservas. El secretario general de la ONU, António Guterres, alertó sobre los riesgos de desestabilización regional y puso en duda la legalidad de la intervención militar, subrayando la necesidad de una solución pacífica e inclusiva para la crisis venezolana.
El tablero político en Caracas
Mientras Maduro enfrenta el proceso en Nueva York, en Venezuela Delcy Rodríguez ha asumido la presidencia interina conforme a la Constitución local y ha buscado una postura más conciliatoria con Washington, aunque mantiene firmes reclamaciones de soberanía.
Su gestión transicional enfrenta una economía colapsada, crisis humanitaria y presiones tanto internas como externas para convocar a elecciones libres y un proceso de reconstrucción democrática.
La audiencia de hoy, aunque inicial, abre una etapa de incertidumbre jurídica y política que impacta no solo al propio Maduro, sino al futuro inmediato de Venezuela y sus relaciones con Estados Unidos y la comunidad internacional.