El avance del gusano barrenador del ganado en Veracruz y la confirmación de un primer caso en Michoacán han encendido las alarmas entre productores agropecuarios y autoridades sanitarias, en un momento en que la principal herramienta para contener la plaga —la liberación de moscas estériles— no está disponible en el país.

El gusano barrenador —larva de la mosca Cochliomyia hominivorax cuya hembra deposita huevos en heridas abiertas de animales— causa miasis, una infestación que destruye tejido vivo y puede provocar la muerte si no se atiende oportunamente.

Esta plaga, erradicada una vez en el pasado con técnicas biológicas, ha reaparecido y se dispersa ahora desde el sur hacia el norte del país, desafiando la capacidad de contención del sistema sanitario animal.

Para contener un foco, la técnica del insecto estéril consiste en liberar millones de moscas macho esterilizadas para reducir gradualmente la reproducción de la especie en estado silvestre. Sin embargo, Veracruz —epicentro del nuevo brote— aún no cuenta con la mosca estéril necesaria para combatir eficazmente la propagación, ya que el laboratorio en Chiapas que la produciría no estará operativo hasta mediados de año, con una meta inicial de unas 100 millones de ejemplares.

La Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca de Veracruz ha reconocido la situación como “crítica”. Pese a la instalación de puntos de verificación e inspección para analizar ganado en tránsito, la plaga ya se ha detectado en diversas zonas del estado y ha llegado incluso a regiones más al norte del país.

En Veracruz también se reportan casos en animales domésticos, donde las moscas aprovechan heridas abiertas para depositar sus larvas, aunque las autoridades descartan afectaciones en humanos hasta ahora.

La alarma se intensificó con el anuncio de un primer caso confirmado en Michoacán, detectado en un toro al que se le identificó miasis tras ser descornado. Las autoridades de SENASICA (Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria) desplegaron equipos para evaluar corrales en la región y establecer un cerco epidemiológico que ya incluyó más de 500 bovinos y decenas de otros animales, como equinos, cerdos y mascotas.

Este brote se da en un contexto donde la plaga se ha esparcido en los últimos meses por la mitad sur del país, con cientos de casos activos reportados en diversas especies y regiones. La falta de producción local de moscas estériles —clave para implementar con rigor la técnica biológica de control— ha obligado a las autoridades a depender de insumos externos, mientras ganaderos advierten costos crecientes en tratamientos veterinarios y riesgos para la sanidad animal.

El avance de esta plaga reconfigura también los desafíos de la sanidad agroalimentaria en México, evidenciando la tensión entre políticas públicas, preparación técnica y la urgencia de proteger uno de los sectores productivos más sensibles a enfermedades detectables por su impacto económico y social.