La Secretaría de Salud y especialistas en epidemiología han reiterado la vigilancia permanente sobre la influenza A H3N2, conocida popularmente como “súper gripe”, ante la detección de casos de esta variante y el aumento de actividad gripal esperado con el inicio de la temporada invernal.
Autoridades sanitarias han precisado que la influenza A H3N2 es un subtipo del virus de la gripe estacional que circula desde hace décadas y que, por su capacidad de mutación, puede causar cuadros más severos que otras variantes en ciertos grupos de población.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y organismos regionales han documentado un incremento global de la actividad de virus respiratorios, con predominio del H3N2 en varias regiones del hemisferio norte. En México ya se han confirmado casos de esta variante.
El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) notificó que la persona afectada respondió favorablemente al tratamiento ambulatorio y se encuentra recuperada. Las autoridades insisten en que, aunque se denomine “súper gripe”, esta variante no representa una amenaza distinta de las temporadas de influenza previas cuando se aplican las medidas sanitarias adecuadas, y su tratamiento clínico es similar al de la gripe estacional.
Especialistas como Miguel Nakamura, director de Información Epidemiológica de la Secretaría de Salud, han explicado que la alerta no responde a una nueva enfermedad mortal, sino a un refuerzo de las acciones de seguimiento epidemiológico y campañas de vacunación frente a la circulación de este virus.
La vigilancia internacional reporta que esta variante, especialmente el subclado K del H3N2 detectado en diversos países, presenta alta transmisibilidad y síntomas que, aunque comparables a los de la influenza común, pueden ser más intensos en personas vulnerables, como niños menores, adultos mayores, mujeres embarazadas y quienes padecen comorbilidades.
Frente a este panorama, las autoridades sanitarias han reiterado recomendaciones clásicas para la prevención: vacunación anual contra la influenza, lavado frecuente de manos, uso de cubrebocas en espacios concurridos, aislamiento al presentar síntomas y atención médica oportuna en caso de contagio.
La vacunación tetravalente —que protege contra varios subtipos de gripe, incluido el H3N2— sigue siendo la principal herramienta comunitaria para reducir la transmisión y las complicaciones graves. Las campañas de inmunización y las medidas de higiene buscan, además, evitar la saturación de los servicios de salud en un contexto de circulación simultánea de otros virus respiratorios, como SARS-CoV-2.