CIUDAD DE MÉXICO, agosto de 2026.- El próximo 31 de agosto, millones de estudiantes volverán a las aulas. Pero para el sector logístico, el regreso a clases comienza mucho antes de que suene el primer timbre y continúa mucho después de que los alumnos estén en clases.

Ilan Epelbaum, director general de Mail Boxes Etc en México, prevé que la mayor presión sobre inventarios, preparación de pedidos, distribución y última milla se concentre durante la segunda mitad de agosto y continúe en las primeras semanas de septiembre. La razón es que el Back to School no produce una sola jornada de compras, sino distintas olas de demanda: abastecimiento anticipado, adquisiciones de última hora y una tercera etapa de ajustes, cambios y materiales complementarios una vez iniciado el ciclo.

“El error más común es planear el regreso a clases como un solo fin de semana. Operativamente, antes de que una familia complete su lista de útiles, ya ocurrió una operación logística extensa. La temporada comienza con el abastecimiento anticipado, se intensifica antes del primer día y continúa cuando las clases ya están en marcha. Los comercios necesitan prepararse para varias olas de demanda, no para una única fecha”, explica.

La primera ola ocurre desde que inicia agosto, durante el abastecimiento y la compra anticipada. Los comercios deben distribuir inventario entre tiendas, almacenes y canales digitales antes de que se concentre la demanda final, mientras las familias comienzan a investigar precios y adquirir artículos que requieren mayor planeación, como computadoras, uniformes, calzado o mochilas.

Una muestra de esta anticipación se refleja en el entorno digital. De acuerdo con un informe reciente, durante este verano las categorías de tecnología y moda superaron, cada una, los 60 millones de visitas en tiendas en línea, mientras que las computadoras se ubicaron en el tercer lugar. Según la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), estos incrementos en el tráfico responden, en buena medida, a las compras que los consumidores realizan en preparación para el regreso a clases.

La segunda ola aparece conforme se acerca el 31 de agosto. En ese momento aumenta la urgencia, se reduce el margen para sustituir productos agotados y una entrega tardía puede perder buena parte de su utilidad para el comprador.

Por ello, uno de los principales riesgos no es únicamente quedarse sin mercancía, sino tener el producto disponible en un almacén, tienda o ciudad distinta de donde se concentra la demanda. Mover inventario de forma tardía puede elevar tiempos operativos precisamente cuando el consumidor tiene menor tolerancia a retrasos.

La tercera ola es menos visible porque ocurre cuando la conversación mediática sobre Back to School suele comenzar a disminuir. Sin embargo, una parte de las necesidades escolares solo puede definirse después del primer día de clases.

A estas compras posteriores al inicio del ciclo escolar se suman los cambios de talla, las devoluciones, la reposición de artículos y las adquisiciones que muchas familias deciden diferir para evitar concentrar todo el gasto antes del regreso a clases. Esto obliga a los comercios a mantener la capacidad operativa necesaria para atender esta demanda adicional sin afectar el resto de sus operaciones.

Para Epelbaum, la estrategia debe dividir los productos de acuerdo con su comportamiento: aquellos que pueden anticiparse y distribuirse desde semanas antes; los que tendrán mayor urgencia cerca del inicio; y los que probablemente aparecerán después, cuando docentes y familias terminen de definir las necesidades del ciclo.

El regreso a clases aparece marcado como una sola fecha en el calendario, pero para la logística funciona como una temporada. Se trata de semanas de abastecimiento, compras, preparación de pedidos y distribución, seguidas por una etapa de ajustes que continuará cuando los estudiantes ya estén dentro de las aulas.

Para los comercios, comprender esta dinámica implica dejar de ver el regreso a clases como un evento puntual y gestionarlo como un ciclo operativo. Quienes planifiquen con esa visión estarán mejor preparados para responder a la demanda, optimizar sus recursos y convertir uno de los momentos de mayor actividad del año en una oportunidad para fortalecer la experiencia del cliente y la eficiencia de su operación.