El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, estimó que las negociaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) concluirán en junio de este año, tras un proceso que calificó como “determinante” para garantizar la estabilidad económica de la región y fortalecer los mecanismos de solución de controversias entre los tres países.

Durante una conferencia en la Ciudad de México, Ebrard subrayó que la revisión —la primera desde la entrada en vigor del acuerdo en 2020— no busca renegociar el tratado, sino “modernizar y ajustar ciertos instrumentos para hacerlo más ágil, justo y equilibrado”. El objetivo, añadió, es reforzar los canales de diálogo ante posibles disputas comerciales, particularmente en sectores sensibles como la energía, la agricultura y la industria automotriz.

El funcionario reconoció que existen diferencias entre los socios comerciales, sobre todo en temas de política energética y subsidios industriales, pero insistió en que México está comprometido con un “proceso transparente y constructivo” que preserve la certidumbre para los inversionistas.

“La meta es consolidar un marco que dé confianza y continuidad a las inversiones, y que al mismo tiempo fortalezca la capacidad de cada país para defender sus intereses legítimos”, declaró.

El proceso de revisión del T-MEC coincide con un contexto político clave: las elecciones presidenciales en Estados Unidos y México, que podrían influir en la agenda económica regional. Aun así, Ebrard aseguró que las negociaciones “no están sujetas a tiempos electorales, sino a la necesidad de garantizar que el tratado siga siendo competitivo y útil para los tres países”.

De concretarse en junio, el cierre de la revisión marcaría una etapa crucial para el futuro del comercio norteamericano, en un entorno global donde la relocalización de empresas (nearshoring) y la tensión entre Estados Unidos y China han reforzado el valor estratégico del T-MEC.